jueves, 25 de octubre de 2007

ALADI: ¿Qué es? y alcances

Fuentes:

ALADI: ¿Qué es?

Es el mayor grupo latinoamericano de integración. Sus doce países miembros comprenden a Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Cuba, Ecuador, México, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela, representando en conjunto 20 millones de kilómetros cuadrados y más de 493 millones de habitantes.

El Tratado de Montevideo 1980 (TM80), marco jurídico global constitutivo y regulador de ALADI, fue suscrito el 12 de agosto de 1980 estableciendo los siguientes principios generales: pluralismo en materia política y económica; convergencia progresiva de acciones parciales hacia la formación de un mercado común latinoamericano; flexibilidad; tratamientos diferenciales en base al nivel de desarrollo de los países miembros; y multiplicidad en las formas de concertación de instrumentos comerciales.

A su amparo, por expresa atribución concedida a sus Organos, los países miembros pueden –sin necesidad de otro texto legal autorizante interno- aprobar acuerdos de muy diversa naturaleza.

La ALADI propicia la creación de un área de preferencias económicas en la región, con el objetivo final de lograr un mercado común latinoamericano, mediante tres mecanismos:
- Una preferencia arancelaria regional que se aplica a productos originarios de los países miembros frente a los aranceles vigentes para terceros países.
- Acuerdos de alcance regional (comunes a la totalidad de los países miembros).
- Acuerdos de alcance parcial, con la participación de dos o más países del área.

Tanto los acuerdos regionales como los de alcance parcial (Artículos 6 a 9) pueden abarcar materias diversas como desgravación arancelaria y promoción del comercio; complementación económica; comercio agropecuario; cooperación financiera, tributaria, aduanera, sanitaria; preservación del medio ambiente; cooperación científica y tecnológica; promoción del turismo; normas técnicas; y muchos otros campos previstos a título expreso o no en el TM 80 (Artículos 10 a 14).

De allí que pueda sostenerse que el TM 80 es un “tratado-marco” y, en consecuencia, que jurídicamente al suscribirlo, los Gobiernos de países miembros autorizan a sus Representantes para legislar en los acuerdos sobre los más importantes temas económicos que interesen o preocupen a los Estados.

Los países calificados de menor desarrollo económico relativo de la región (Bolivia, Ecuador y Paraguay) gozan de un sistema preferencial. A través de las nóminas de apertura de mercados que los países ofrecen a favor de los PMDER; de programas especiales de cooperación (ruedas de negocios, preinversión, financiamiento, apoyo tecnológico); y de medidas compensatorias a favor de los países mediterráneos, se busca una participación plena de dichos países en el proceso de integración.

El Tratado de Montevideo 1980 está abierto a la adhesión de cualquier país latinoamericano. De hecho, el 26 de julio de 1999 la República de Cuba formalizó ante el Gobierno del Uruguay –país sede del organismo- el depósito del Instrumento de Adhesión, constituyéndose en el doceavo miembro pleno el 26 de agosto del mismo año.

La ALADI abre además su campo de acción hacia el resto de América Latina mediante vínculos multilaterales o acuerdos parciales con otros países y áreas de integración del continente (Artículo 25).

Asimismo contempla la cooperación horizontal con otros movimientos de integración del mundo y acciones parciales con terceros países en vías de desarrollo o sus respectivas áreas de integración (Artículo 27).

La ALADI da cabida en su estructura jurídica a los más vigorosos acuerdos subregionales, plurilaterales y bilaterales de integración que surgen en forma creciente en el continente (Comunidad Andina de Naciones, Grupo de los Tres, MERCOSUR, etc.). En consecuencia, le corresponde a la Asociación –como marco o “paraguas” institucional y normativo de la integración regional- desarrollar acciones tendientes a apoyar y fomentar estos esfuerzos con la finalidad de hacerlos confluir progresivamente en la creación de un espacio económico común.


Alcances de la relación Chile - ALADI

Chile es un país con un mercado interno reducido que requiere de una participación activa
en el comercio internacional para una adecuada asignación de los recursos y para ampliar sus
posibilidades de crecimiento. En este camino se ha avanzado eliminando barreras cuantitativas
al comercio, reduciendo los aranceles y estableciendo acuerdos comerciales.

La mayor presencia del país en el mercado externo se justifica, sobre todo, en un
escenario mundial caracterizado por la globalización y conformación de agrupaciones regionales.
Alrededor de un 50% de los bienes y servicios que se transan anualmente en el país
forman parte del comercio exterior chileno, es decir, se venden (exportan) o compran al
extranjero (importan).

La oferta de bienes y servicios de Chile tiene un ingreso preferencial a mercados de cerca
de 500 millones de habitantes, conformado por MERCOSUR, Canadá, México, Colombia,
Venezuela, Ecuador y Perú. Este acceso preferencial se realiza a través de la reducción o
eliminación de los aranceles que rigen en tales economías para nuestras exportaciones. Estos
acuerdos permiten también la supresión de barreras no arancelarias, es decir de aquellas trabas
que no están vinculadas al pago de impuestos aduaneros sino que a otro tipo de requisitos como
la presentación de certificados1.

ALADI es nuestro primer socio comercial, segundo mercado para las exportaciones
chilenas en América y primera fuente de nuestras importaciones desde el mundo, representando
poco menos del 40% del total de las compras en el extranjero durante el año 2002. La población
de sus 11 Estados Miembros significa para Chile acceder a un mercado de 549 millones de
potenciales compradores, sin embargo, se trata de un mercado en su mayoría inestable, en
donde las crisis económicas y políticas de las últimas tres décadas han dejado huella en la
capacidad competitiva y de consumo de los países integrantes del bloque.

No obstante lo anterior, la consolidación de MERCOSUR como un acuerdo comercial de
proporciones, en el que además participan 2 de los principales mega-mercados del continente, y
la asociación de México a Nafta, han permitido que en los últimos diez años la zona ALADI vaya
adquiriendo estabilidad y se proyecte como un importante polo de desarrollo para la región,
posibilitando que en este bloque se pueda generar un escenario propicio para profundizar el
desarrollo exportador, diversificando las ventas externas e incorporando a las empresas
exportadoras a la modernización e internacionalización.

ALADI es nuestro primer socio comercial, segundo mercado para las exportaciones
chilenas en América y primera fuente de nuestras importaciones desde el mundo, representando
poco menos del 40% del total de las compras en el extranjero durante el año 2002. En los
últimos 12 años ha representado cerca del 23% de nuestro intercambio comercial con el mundo,
y, desde 1995, ha mantenido una tendencia creciente, la que en el 2001 registró su máximo
cuando el comercio con el bloque alcanzó al 29% del comercio total de Chile con el mundo.

Estas características hacen del bloque un socio comercial muy interesante para Chile,
sobre todo se considera que el petróleo, nuestro principal producto importado, proviene
mayoritariamente de Argentina, una de las tres economías más grande del bloque.

Como pudo desprenderse de este estudio, nuestro comercio con ALADI se encontraría
relativamente concentrado en un número reducido de productos y de destinos, sin embargo este
hecho no ha sido fundamental para la evolución del intercambio entre ambas economías. Como
pudo observarse, para el caso de las importaciones, esta situación se torno positiva en el
escenario de la crisis del petróleo de principios del siglo XXI, ya que la devaluación cambiaria de
Argentina permitió suavizar el efecto incremental en el precio del petróleo que provocó la guerra
en el medio oriente.

Por su parte las exportaciones han mostrado una interesante evolución en el periodo,
destacando la importancia que ALADI tiene como mercado de los envíos de la industria.
Asimismo, sobresale la positiva evolución que la participación de estas últimas ha tenido sobre el
valor exportado, mostrando un crecimiento sostenido entre los años 1990 y 2002. Asimismo,
quedaría en evidencia que la industria agropecuaria nacional tendría en ALADI un importante
cliente, que le habría permitido desarrollar nuevos mercados de exportación para bienes del
sector con un mayor valor agregado. No obstante lo anterior, la tendencia a concentrar el
intercambio de este sector en productos interindustriales, es un hecho que debe ser tomado en
cuenta por las implicacias que este fenómeno podría traer, sobre todo en lo relacionado con la
eficiencia que el desarrollo de un comercio intraindustrial trae aparejada.

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